La tarta de los taxistas de la ciudad de Barcelona es cada vez más pequeña. Pero tiene cada día más bocas a las que alimentar. El sector asegura que no hay para todos. Ocho años atrás, cada licencia de taxi se traducía en un coche y un conductor.
En 2003, con la entrada en vigor de la Ley del Taxi, se permitió el doble turno: cualquier taxista, en calidad de autónomo, tenía derecho a contratar a un asalariado para que con su coche y su licencia realizara otro turno. De este modo, el número de licencias se ha mantenido desde hace lustros (hay 10.480), pero el número de taxis en las calles ha crecido, porque cada coche puede pasar 24 horas circulando en lugar de 12. Y las empresas que explotan varias licencias (hasta 50) también han aumentado.
La Ley del Taxi ya generó, antes de aprobarse, cierta polémica en un sector, muy atomizado y con decenas de agrupaciones y asociaciones de representantes. Pero ha sido con la llegada de la crisis cuando ha explotado el conflicto. "Para llegar a fin de mes, ahora me paso en el taxi de las 11 de la mañana a las dos de la madrugada. He comparado mis hojas [de cuentas diarias], y gano un 35% menos que el año pasado", dice Raúl Aldehuela, de 34 años, taxista desde hace 13, que forma parte de la plataforma Por un taxi rentable.Cada asociación de taxistas propone soluciones para ayudar al sector. El sindicato STAC pide que cada taxi sólo pueda circular doce horas con una licencia normal y 16 horas si tiene un asalariado. La STAB, en cambio, pide a las administraciones campañas de apoyo e incluso plantea la posibilidad de que los ayuntamientos compren licencias para retirarlas del mercado. Otros creen que añadiendo algunos días libres obligatorios más, habría menos coches circulando y más carreras para todos.
"La Ley del Taxi es muy liberal. Es cierto. Igual ha llegado el momento de hacer una relectura. Adecuarla a la realidad de 2011. Queremos abrir un proceso de participación en el sector", promete Martín. Añade que saben que no será fácil, porque es un sector con muchas asociaciones e interlocutores posibles, cada uno, con una visión del negocio muy distinta.
Pues ese el quit de la cuestión lo que servia hace unos años ahora ya no sirve, hay que ajustar las normas al momento actual.
Antes había negocio en el taxi, ahora solo da para el autónomo, con desde mi punto de vista, una contingentación en las contrataciones de asalariados.
Lo primero cumplir la ley: 2 licencias trabajando 8 horas por cada 10.000 habitantes. Es decir, que reviertan automáticamente en la administración todas aquellas que fueron entregadas en agradecimiento a los servicios prestados al nuevo gobierno en su lucha oon el anterior. Ese fue el problema. Forma de quitar paro, entregar miles y miles de licencias de taxi a los afectos al nuevo régimen.
ResponderEliminarY ahora los honrados padres de familia lo estamos pagando mendigando carreras.
Desde luego después de la regulación, es otro paso esperado, la retirada de licencias.
ResponderEliminarLas nuevas lineas de metro, el tranvía y la crisis que va para largo, van a provocar que con solo la regulación no sea suficiente.